La operación triangular clásica tiene tres protagonistas: un proveedor, un intermediario y un cliente final. La mercancía sale del proveedor y llega al cliente sin pasar por el intermediario, pero las facturas sí pasan por él. Esa diferencia entre el flujo físico y el flujo documental es la que hay que entender para no declarar de más ni de menos.
Qué es una operación triangular
Es una cadena de dos entregas con un solo desplazamiento de mercancía. La empresa A vende a B, B vende a C, y el bien viaja de A a C. Para que sea triangular en sentido estricto, A, B y C deben estar en países distintos de la Unión Europea. Si A y C están en el mismo país y B en otro, sigue siendo triangular a efectos prácticos pero cambian algunos detalles.
El ejemplo más habitual: un fabricante italiano vende a un distribuidor español, que a su vez vende a un cliente francés. El transportista recoge en Italia y entrega en Francia. El distribuidor español nunca ve la mercancía, pero factura y declara.
- Un solo transporte, dos operaciones jurídicas.
- Tres operadores en países distintos de la Unión.
- El intermediario no suele tener la mercancía en su almacén.
- La cadena se documenta con dos facturas consecutivas.
Quién declara qué, eslabón por eslabón
La regla general es que el proveedor realiza una entrega intracomunitaria exenta y el intermediario realiza una adquisición intracomunitaria seguida de una entrega intracomunitaria. El cliente final, si es empresario, realiza una adquisición intracomunitaria y autoliquida el IVA en su país.
- Proveedor A: factura sin IVA, declara entrega intracomunitaria y la incluye en el 349.
- Intermediario B: declara adquisición intracomunitaria y entrega intracomunitaria; el IVA devengado y deducible se compensa.
- Cliente C: autoliquida el IVA de la adquisición en su país.
La clave está en B. Como no puede deducir el IVA de una compra que no ha soportado, declara la adquisición como devengada y, al mismo tiempo, la deduce. El resultado suele ser cero en cuota, pero las operaciones aparecen en el 303 y en el 349. Si B no las declara, el sistema queda roto y Hacienda lo detecta cruzando datos.
Error habitual: emitir la factura de B a C con IVA español. En una triangulación intracomunitaria, B no repercute IVA: indica inversión del sujeto pasivo y el cliente lo autoliquida.
La simplificación: no registrarse en el país de destino
Sin simplificación, el intermediario tendría que registrarse a efectos de IVA en el país del cliente final. Para evitarlo existe un régimen de simplificación: B declara la operación en su propio país, identificando al proveedor y al cliente, y no se registra en destino. Es la vía habitual cuando la mercancía no pasa por el almacén de B.
Requisitos prácticos: que B no esté identificado a efectos de IVA en el país de C, que la adquisición se destine a una entrega posterior y que el transporte sea directo. Si B está registrado en el país de C, la simplificación deja de aplicar y hay que operar con las reglas ordinarias.
- B no identificado en el país de destino.
- Mercancía enviada directamente de A a C.
- Las dos operaciones declaradas en el 349 de B.
- Documentación del transporte a nombre de la cadena.
Cómo redactar las facturas
La factura de A a B debe llevar el NIF-IVA de B, la referencia a la entrega intracomunitaria y la mención de exención. La factura de B a C debe llevar el NIF-IVA de C y la mención de inversión del sujeto pasivo, además de la referencia al régimen de simplificación si se aplica.
Conviene que ambas facturas describan el mismo bien y hagan referencia al mismo transporte. Si el nombre del producto cambia o el número de unidades no coincide, el cruce de datos salta. Y en operaciones con países fuera de la Unión, revisa el tratamiento del despacho aduanero: no es lo mismo una importación que una entrega intracomunitaria.
Declaración y cuadre
El 349 recoge las operaciones intracomunitarias del trimestre, tanto entregas como adquisiciones, con el NIF del cliente o proveedor. El 303 recoge el IVA devengado y deducible, y el 390 resume el año. En una triangulación, B debe incluir la adquisición y la entrega en ambos modelos, aunque la cuota neta sea cero.
Un control sencillo: cuadra el importe de la factura de compra con la adquisición del 349 y el de la factura de venta con la entrega. Si no coinciden, revisa si has mezclado una operación nacional o si has omitido la referencia al régimen de simplificación.
Consejo: guarda el CMR o el documento de transporte. Es la prueba de que la mercancía salió del país de origen y llegó al de destino, y sostiene la exención de la entrega intracomunitaria.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que registrarme en el país de mi cliente?
No si aplicas la simplificación y no estás identificado allí. Si tienes establecimiento o registro previo, la simplificación no aplica.
¿Pago IVA en la triangulación?
Normalmente el intermediario declara el IVA devengado y lo deduce en la misma autoliquidación, con resultado cero. El cliente final lo paga en su país.
¿Qué pasa si la mercancía pasa por mi almacén?
Deja de ser una triangulación pura. Si la recepcionas y luego la envías, hay dos entregas con transporte propio y las reglas cambian.