Muchas pymes ponen precio mirando lo que cobra el vecino y restando un poco para ser competitivas. Es el camino más corto a trabajar mucho y ganar poco. El precio se construye desde tus costes, se ajusta por el valor que entregas y se revisa con método, no con urgencia.
Del coste al precio: el suelo real
El coste directo (material, compra, horas de producción) es solo la primera capa. Encima están los costes indirectos: local, suministros, software, administración, seguros, gestoría y el tiempo comercial que no facturas. Si el precio no cubre todo eso, cada venta te acerca a la insolvencia con más rapidez.
- Coste directo por unidad o servicio.
- Reparto de costes fijos por mes y por línea de actividad.
- Horas no facturables: administración, comercial, formación.
- Impuestos y cotizaciones sociales del titular o socios.
- Coste de financiar el stock y los aplazamientos de cobro.
Margen: el número que decide si el negocio aguanta
El margen bruto es lo que queda después del coste directo; el margen neto, lo que queda después de todo. Confundirlos lleva a decisiones malas: un producto con un 40% de margen bruto puede no dejar nada si consume mucho tiempo comercial o soporte.
Calcula el margen por línea, no solo el global. Casi siempre hay una línea que financia a las demás sin que nadie lo sepa, y otra que se lleva los recursos y devuelve poco. Esa información cambia dónde pones el esfuerzo comercial.
Ejemplo: si tu margen bruto es del 30% y necesitas cubrir 60.000€ de costes fijos, necesitas vender 200.000€ solo para empatar. Con un 40% de margen bastan 150.000€. Subir margen reduce la venta necesaria.
Posicionamiento: qué estás vendiendo
El precio comunica. Un precio muy bajo invita a comparar solo por precio; uno alto exige justificar valor. Si compites por coste, necesitas volumen y procesos muy eficientes. Si compites por especialización, rapidez o resultado, puedes cobrar más y tener menos clientes.
Elige una posición y sé coherente. Una pyme que dice ser premium y regatea en cada presupuesto transmite lo contrario. Y una que dice ser barata pero tarda tres semanas en responder pierde las dos promesas.
Escalones y paquetes
Tres opciones suelen bastar: básica, estándar y completa. La mayoría elige la central, que es la que te interesa vender. Los paquetes reducen el regateo por partida y hacen visible lo que incluye cada nivel.
- Define qué incluye y qué no cada opción, por escrito.
- Marca un precio de referencia y muestra el ahorro del paquete.
- Deja claro el coste de lo adicional: horas, urgencias, cambios.
- Evita descuentos improvisados fuera de la lista.
Revisión de precios: cuándo y cómo
Revisa precios al menos una vez al año y siempre que suba un coste relevante. Avisa con antelación a los clientes recurrentes, explica el motivo y ofrece una fecha de entrada en vigor. Las subidas sorpresa cuestan más clientes que la propia subida.
Sube por tramos si el salto es grande: primero nuevos clientes, después los existentes. Y ten preparada la respuesta para quien amenace con irse. A veces se va, y el negocio mejora: un cliente que solo aguanta precios bajos suele ser el que más tiempo consume.
Errores habituales con el precio
El error de fondo casi siempre es el mismo: tratar el precio como una decisión emocional en lugar de una decisión de negocio. Se baja para no perder un cliente, se mantiene por miedo a la conversación y se sube solo cuando la cuenta corriente obliga. En los tres casos manda la urgencia, no el cálculo.
- Copiar el precio del competidor sin conocer sus costes.
- Calcular el margen sobre el precio de venta y confundirlo con el margen sobre coste.
- No incluir el coste del tiempo comercial ni del soporte posterior.
- Dar descuentos sin contrapartida ni fecha de caducidad.
- Revisar precios solo cuando la caja ya está en tensión.
Preguntas frecuentes
¿Qué margen debería tener?
Depende del sector y de tus costes fijos. Lo importante es que el margen cubra los fijos y deje beneficio; compárate con tu propio histórico.
¿Puedo tener precios distintos por cliente?
Sí, si responden a condiciones objetivas: volumen, plazo, exclusividad o servicio adicional. Sin criterio, generas agravios difíciles de defender.
¿Cómo subo el precio a un cliente antiguo?
Con aviso previo, motivo concreto y fecha. Si el aumento es grande, escalónalo y ofrece mantener alguna condición a cambio.