Podólogos: IVA, clínica y tratamientos

La consulta del podólogo mezcla acto sanitario, producto y servicio a empresas. Cada bloque tiene su IVA, y confundirlos es el error más caro que se repite en el sector.

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Una consulta de podología no es solo una sesión. Hay exploración, plantillas, venta de producto, bonos y convenios con mutuas o empresas. Cada uno de esos ingresos puede llevar un IVA distinto, y la factura tiene que reflejarlo desde el primer día de actividad, sin excepciones.

El problema no suele estar en la norma, sino en la factura: una línea que mezcla todo y un criterio que nadie ha revisado en años. Aquí tienes cómo separar los bloques y qué documentar para sostenerlo si un día llega una comprobación de Hacienda que no entiende de buenas intenciones.

Qué parte de la consulta queda exenta

La asistencia sanitaria a un paciente suele estar exenta de IVA cuando la presta un profesional sanitario en el ejercicio de su profesión. No es una exención por ser podólogo, sino por el tipo de servicio y por cómo lo prestas. Confirma tu caso concreto antes de dejar de repercutir IVA (orientativo).

Si vendes producto, haces estética o prestas servicio a una empresa, la exención no cubre todo. La clave está en separar la consulta asistencial del resto de ingresos y no juntarlo todo en una factura sin desglose. Dos series distintas te ahorran media tarde de cuadre cada trimestre.

  • La consulta asistencial al paciente puede ir sin IVA.
  • La venta de producto tributa aparte, aunque sea en el mismo acto.
  • Los servicios estéticos no son asistencia sanitaria.

Plantillas, productos y venta al paciente

Una plantilla a medida mezcla exploración, diseño y material. Si la encargas a un taller externo y la entregas tal cual, hay venta de producto. Si la diseñas, la ajustas y haces seguimiento, hay un servicio profesional. Esa diferencia cambia el IVA y también el documento que entregas al paciente.

Guarda la ficha de exploración con fecha y motivo. No es burocracia: si Hacienda pregunta por qué una entrega no llevaba IVA, ese documento explica que hubo acto asistencial y no una simple venta de plantilla. Sin ficha, el criterio se queda en tu palabra.

No emitas una factura sin IVA por una plantilla vendida sin exploración previa. El papel no sostiene una exención que la realidad de la consulta no respalda.

Bonos, packs y sesiones sueltas

Los bonos de sesiones se cobran antes de prestar el servicio. Fiscalmente, el IVA se devenga cuando nace la obligación de pago, no cuando usas la última sesión. Si el bono está exento, el reto es otro: controlar las sesiones consumidas, las caducadas y las que se regalan por cortesía.

Lleva un registro por bono con cliente, sesiones, fecha de compra y saldo. Un bono caducado sin usar no es ingreso automático: revisa tus condiciones y, si las cambias, comunícalo por escrito al cliente antes de aplicarlo. La claridad evita la mitad de las reclamaciones.

Convenios con mutuas y empresas

Trabajar con una mutua cambia la factura. La mutua paga por acto con tarifas cerradas y te exige autorización previa. La empresa contrata un servicio para sus empleados y suele querer factura con IVA. No uses la misma plantilla para los dos, ni el mismo criterio de precio.

Revisa los conciertos cada año: tarifas, plazos de pago y qué incluye cada acto. Muchos podólogos pierden margen por aceptar tarifas antiguas que ya no cubren el coste del material. Si el concierto no sube, recorta el servicio incluido o replantea la renovación.

Material sanitario y gastos de clínica

El material sanitario, el alquiler de la clínica, la limpieza y el software de gestión son gastos deducibles si están afectos a la actividad. El material de un solo uso se deduce al comprarlo; el equipo caro se amortiza. Separa ambos en tu libro para no inflar un gasto que luego no puedes justificar.

La parte de la vivienda que usas como consulta tiene reglas estrictas: debe estar afecta, con contrato o titularidad y comunicación. Si dudas, consulta antes de deducir metros cuadrados que luego no puedas justificar con planos, fotos y facturas de suministros.

Preguntas frecuentes

¿La podología está exenta de IVA?

Depende del servicio. La asistencia sanitaria al paciente suele estar exenta cuando se presta como tal; la venta de producto, la estética y algunos servicios a empresas tributan. No es una exención automática por la profesión (orientativo).

¿Las plantillas llevan IVA?

Si entregas un producto sin más, sí. Si hay exploración, diseño y seguimiento, puede tratarse de un servicio asistencial. Documenta la historia clínica y el motivo de la entrega para sostener el criterio que apliques.

¿Puedo deducir el alquiler de la clínica?

Sí, el alquiler del local afecto a la actividad es gasto deducible, con su factura y retención si corresponde. Si la consulta está en tu vivienda, la deducción parcial exige requisitos estrictos y pruebas de la afectación.

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Última actualización: 27 de noviembre, 2025

Información orientativa; revisa la normativa vigente y tu caso concreto.