Un autónomo no tiene la red de seguridad de una empresa grande ni de una nómina. Si se rompe una herramienta, se lesiona o provoca un daño a un cliente, responde con su patrimonio. El seguro no elimina el riesgo: lo convierte en una cuota previsible. Y el coste de un siniestro no se mide solo en euros: se mide en semanas sin poder facturar.
Responsabilidad civil: la base
Es el seguro que cubre los daños que causes a terceros en tu actividad. Si visitas locales de clientes, si manipulas instalaciones o si un error profesional genera un perjuicio económico, sin esta póliza pagas tú. Muchos contratos y concursos públicos ya la exigen. Distingue entre responsabilidad civil general y responsabilidad civil profesional: la primera cubre daños materiales y personales; la segunda, errores y omisiones en el servicio.
Si trabajas para administraciones o grandes clientes, lee el pliego: a veces exigen un capital mínimo y una póliza concreta que tu corredor debe certificar.
Baja por incapacidad temporal
La Seguridad Social paga la prestación por incapacidad temporal, pero no cubre tus gastos fijos ni el lucro que dejas de ingresar. Un seguro de baja complementa esa prestación con un importe diario durante un periodo limitado. Revisa la carencia, los días de espera y si cubre enfermedad y accidente. Para un autónomo sin empleados, una baja de tres meses puede ser el final del negocio.
Comprueba también si cubre recaídas y si puedes ampliar el importe cuando suba tu facturación.
Ejemplo: una cuota de 25€ al mes por una incapacidad temporal que paga 40€ diarios durante seis meses cuesta 300€ al año. Cubrir tres meses de gastos fijos sin ingresos cuesta bastante más.
Local, contenido y responsabilidad de explotación
Si tienes local abierto al público, el seguro de comercio cubre incendio, robo, daños por agua y responsabilidad frente a clientes que se caen o sufren un percance. Si trabajas desde casa o en la calle, revisa si tu seguro de hogar cubre el material profesional: muchas pólizas lo excluyen. Valora también la cobertura de equipos fuera del domicilio, porque el portátil robado del coche rara vez entra en la póliza básica.
Fotografía el contenido y guarda las facturas de compra: en un siniestro, la indemnización se calcula sobre lo que puedes acreditar.
Ciberriesgo: pequeño, pero real
Manejas datos de clientes y cobras por internet. Un correo comprometido puede desviar una transferencia o filtrar información. El seguro ciber cubre gastos de respuesta, notificación, perjuicios y, en algunos casos, extorsión. No sustituye las contraseñas fuertes y las copias, pero reduce el coste de un incidente. Cubre sobre todo la gestión del incidente y la notificación; el daño reputacional rara vez se indemniza.
Cuándo revisar las pólizas
Un seguro se revisa cuando cambia tu actividad, no solo cuando llega la renovación. Si empiezas a trabajar en obra, abres local o incorporas un vehículo, avisa a la aseguradora: una póliza que no declara esa actividad puede rechazar el siniestro. Revisa capitales y franquicias cada dos años, porque seguir asegurado por el importe de hace cinco años deja un hueco que pagas tú. Pide la propuesta de renovación con quince días de margen y compara tres ofertas con las mismas coberturas. Si cambias de corredor, pide tu historial de siniestros: influye en la prima y en las exclusiones que te apliquen.
Qué mirar antes de firmar
Compara capital asegurado, franquicia, exclusiones y carencias. Pregunta si cubre tu actividad exacta con su epígrafe y si hay límite por siniestro y por año. Comprueba que la póliza incluye defensa jurídica y reclamación de daños. Y no acumules duplicados: si dos pólizas cubren lo mismo, no cobras dos veces.
Pregunta siempre qué no cubre: las exclusiones son la parte que de verdad importa cuando llega el siniestro. Y confirma por escrito que tu epígrafe aparece en la póliza antes de dar el trabajo por cubierto.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio el seguro de responsabilidad civil?
Para muchas actividades reguladas, sí. Para el resto, no siempre, pero muchos clientes lo exigen por contrato y sin él asumes el riesgo completo.
¿Puedo deducir la prima?
Sí, si el seguro está vinculado a la actividad y figura a tu nombre como autónomo. Guarda la factura y el recibo para la gestoría.