Cada trabajo de fontanería o electricidad mezcla tres cosas: materiales, mano de obra y desplazamiento. Cada una tiene su tratamiento en IVA y su reflejo en el presupuesto. Si no se separan, el cliente compara precios que no son comparables, discute el importe y tú pierdes margen sin darte cuenta.
La instalación también queda con garantía, y las obras de construcción pueden llevar retención. Son dos puntos que se olvidan con facilidad y que aparecen meses después, cuando ya has cerrado el trabajo. Este repaso va en el orden en que conviene cerrarlos. Antes de firmar nada.
Presupuesto antes de empezar
El presupuesto debe decir qué incluye: marcas y referencias de material, horas estimadas o precio cerrado, desplazamiento y plazo. Si el trabajo se complica al abrir una pared, el cambio se documenta y se firma antes de continuar. Sin ese paso, el extra se convierte en un favor que nadie paga.
Trabajar sin presupuesto aceptado es la vía rápida a un impago discutido. Un correo con el detalle y un sí por escrito valen más que una conversación en el rellano. Si el cliente no responde, no empieces: espera la confirmación.
IVA en reparación y en obra
Las reparaciones y reformas en vivienda habitual suelen tributar al tipo reducido, mientras que la obra nueva y los locales van al general. El límite no depende de tu oficio, sino del destino del inmueble y del tipo de trabajo. Un mismo fontanero puede facturar distinto el mismo día.
Aplica el tipo que corresponda a cada línea. Si entregas materiales y mano de obra juntos, no inventes una media: revisa el criterio y deja rastro del destino de la obra. La factura debe sostener la decisión sin necesidad de explicaciones orales.
El tipo reducido en vivienda exige requisitos y no cubre locales ni obra nueva. Guarda una nota firmada por el cliente con el uso del inmueble.
Retención en obras y subcontratas
En determinadas obras de construcción se aplica retención de IRPF sobre la factura, con un porcentaje orientativo del cinco por ciento. Ese importe se ingresa o se retiene según el caso, y debe cuadrar con el certificado que recibes. Si el certificado no llega, reclámalo por escrito.
Si subcontratas a otro autónomo, pide factura, alta y seguro. Tú respondes de las condiciones del trabajo ante el cliente y, en ciertos supuestos, también ante la administración. La cadena de subcontratas sin papeles es un problema que acaba en tu puerta.
Garantía de la instalación
La garantía no se promete de viva voz: se escribe. Indica qué cubre, qué no cubre y cuánto dura, con plazo orientativo según el tipo de instalación y el material. Una avería por mal uso no es lo mismo que un fallo de montaje, y conviene distinguirlo antes.
Guarda albaranes de material y partes de trabajo firmados. Son tu prueba si el cliente reclama meses después de la entrega. Una carpeta por obra con fotos y firmas resuelve más que cualquier discusión de memoria. Y si hay peritaje, la gana quien tiene papeles.
- Parte de trabajo firmado por el cliente.
- Referencia de cada material instalado.
- Revisión documentada al entregar.
- Contacto para avisos posteriores.
Preguntas frecuentes
¿Los materiales llevan el mismo IVA que la mano de obra?
En una reparación de vivienda suelen compartir tipo, pero no es automático. Si el material se entrega sin instalar o el destino es otro, cambia. Separa líneas en la factura para que el tipo aplicado se entienda.
¿Cuándo me retienen en una obra?
Cuando el pagador está obligado y el trabajo entra en el ámbito de la construcción. Te lo debe comunicar y entregar certificado de retenciones. Si no lo recibes, reclámalo antes del cierre del trimestre.
¿Cuánto dura la garantía de una instalación?
Depende del tipo de instalación, del material y del contrato. Lo habitual es pactar plazos distintos para mano de obra y componentes. Escríbelo en el presupuesto y entrégalo también al terminar.