Dropshipping significa que no tienes stock: vendes, cobras y tu proveedor envía. Fiscalmente eso no te convierte en intermediario. Ante Hacienda y ante el cliente tú eres el vendedor, y eso arrastra obligaciones de facturación, de IVA y, si el envío sale de fuera de la Unión Europea, también de importación. El modelo puede funcionar con márgenes pequeños, pero solo si la parte fiscal está resuelta desde el primer pedido.
Tú eres el vendedor, no el proveedor
En dropshipping hay tres piezas: tú vendes, el proveedor fabrica y almacena, y el transportista entrega. El cliente compra en tu tienda y te paga a ti. Por tanto, la relación comercial es entre tú y el cliente: tú emites la factura, tú respondes de la garantía y tú declaras el ingreso.
El proveedor, a su vez, te factura a ti. Esa factura es un gasto deducible y, si lleva IVA, también IVA soportado. El error clásico es creer que, como el paquete sale del almacén del proveedor, la venta es suya. No lo es: tu nombre está en la tienda, en el cobro y en la garantía.
Dónde se devenga el IVA
Si el proveedor está en España o en otro país de la UE y tiene stock allí, la venta al cliente español lleva IVA del 21%. Si vendes a un particular de otro país de la UE, entra en juego el régimen de ventas a distancia: por encima de 10.000€ anuales en el conjunto de la UE debes repercutir el IVA del país de destino y declararlo en la ventanilla única (OSS).
Si el proveedor está fuera de la UE y envía directamente al cliente, la operación se parece más a una importación. El IVA se liquida en la aduana y, para envíos de bajo valor, la plataforma o el vendedor pueden ser responsables del impuesto. Ahí tu margen puede desaparecer si no lo calculaste antes de fijar el precio.
Aduanas: el coste que no aparece en el checkout
Cuando el paquete llega desde China, el cliente recibe un aviso del transportista: aranceles, IVA y gastos de despacho. Muchos clientes rechazan el pedido y tú acabas con una devolución, un reembolso y un envío pagado. Hay tres formas de gestionarlo bien:
- Incluir el impuesto en el precio y trabajar con un operador DDP (delivered duty paid).
- Vender solo desde almacenes europeos, aunque el margen sea menor.
- Informar de forma visible de que el impuesto se paga en destino.
Ejemplo: un pedido de 45€ enviado desde fuera de la UE puede acumular entre 12€ y 18€ de arancel, IVA y gastos de despacho. Si tu margen era de 10€, esa venta se convierte en pérdida.
Cómo facturar al cliente final
El particular suele recibir factura simplificada si no pide nada más. Si la solicita, o si el importe supera los 400€, necesitas factura completa con sus datos. Como autónomo debes mantener numeración correlativa, conservar copia y anotar cada ingreso en el libro registro de ventas.
Si vendes a través de una plataforma que emite el documento en tu nombre, comprueba que tu NIF aparece como vendedor. Si no aparece, esa factura no es tuya, pero el ingreso sí lo es, y tendrás que documentarlo por otra vía.
Comisiones, devoluciones y gastos
Las comisiones de la plataforma, de la pasarela de pago y de las apps de dropshipping son gasto deducible y, si la factura lleva IVA, también IVA soportado. Guárdalas todas: suman más de lo que parece y en márgenes del 15% deciden si el mes sale a favor.
Las devoluciones se documentan con factura rectificativa, nunca borrando la original. Los envíos, el embalaje y el seguro también son gasto. Y un detalle que se olvida: si el proveedor no te emite factura, no puedes deducir el coste. Con proveedores asiáticos es habitual; sin documento, ese gasto no existe para Hacienda.
Errores habituales
- Creer que el proveedor factura al cliente y que tú solo cobras una comisión.
- No darse de alta como autónomo porque la tienda es online.
- Vender sin IVA a particulares españoles.
- Ignorar los umbrales de ventas a distancia en la UE.
- No provisionar aranceles ni gastos de despacho en el precio de venta.
- Mezclar la cuenta de la tienda con la personal.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta darse de alta para vender en dropshipping?
Sí, si la actividad es habitual y con ánimo de lucro. La tienda online no cambia la regla: hay que estar de alta en Hacienda y en la Seguridad Social.
¿Puedo comprar sin IVA a un proveedor de la UE?
Sí, con un NIF-IVA válido y comunicación previa. La operación se declara como adquisición intracomunitaria en el Modelo 303 y en el Modelo 349.
¿Quién paga la aduana si el cliente rechaza el pedido?
Tú, porque el envío se devuelve y el impuesto ya se generó. Por eso conviene trabajar con operadores que cobren el impuesto en origen.