Deducciones del Impuesto de Sociedades

Las deducciones no reducen el beneficio: reducen la cuota. Y casi todas tienen un límite que obliga a arrastrar el exceso a años siguientes. Entender ese mecanismo es lo que separa una deducción aprovechada de una casilla olvidada.

• 8 min de lectura • Impuestos

En el Impuesto de Sociedades hay que distinguir tres cosas que suenan parecido: los ajustes a la base imponible, las bonificaciones y las deducciones. Las deducciones se aplican al final, después de calcular la cuota íntegra, y solo pueden rebajar la cuota hasta donde la ley permite. Si te pasas, el sobrante no desaparece: queda pendiente para ejercicios futuros.

Deducción no es ajuste ni bonificación

Un ajuste cambia la base imponible. Una bonificación es un porcentaje que se resta de la cuota íntegra sin requisitos de actividad, como las previstas para determinadas rentas. Una deducción es un incentivo por haber hecho algo concreto: investigar, invertir, donar o crear empleo.

La diferencia práctica está en el orden del modelo 200 y en la documentación. Una deducción mal aplicada se detecta con facilidad porque no hay proyecto, factura o certificado que la sostenga. Un ajuste mal aplicado se detecta al comparar cuentas. Los dos generan requerimiento, pero se defienden de forma distinta.

Deducción por I+D+i: la de mayor importe

Es la deducción con más peso en una pyme tecnológica y la que exige más papeles. Se calcula sobre los gastos del proyecto, no sobre la facturación ni sobre el beneficio, y requiere una memoria técnica que acredite la incertidumbre y el método.

  • Base: personal dedicado, materiales consumidos, servicios externos y depreciación del inmovilizado afecto.
  • Soporte: memoria del proyecto, partes de horas y registro de pruebas.
  • Compatibilidad: las subvenciones recibidas reducen la base en la parte que financie el proyecto.

Inversiones: amortización acelerada y libertad de amortización

Aquí hay que tener cuidado con el vocabulario. La libertad de amortización no es una deducción de cuota: es un ajuste que adelanta la amortización a la base imponible. La deducción por inversiones, en cambio, sí minora la cuota, pero está limitada a supuestos concretos y a importes máximos.

Las reglas cambian por ejercicio y por tipo de activo. Antes de aplicar amortización acelerada, comprueba qué régimen estaba vigente el año en que se puso el bien en funcionamiento, no el año en que lo compraste.

Consejo: guarda la factura, el justificante de pago y la fecha de puesta en funcionamiento de cada inversión. Ese último dato decide qué régimen aplicas y casi nadie lo documenta.

Donativos y mecenazgo

Los donativos a entidades acogidas a la ley de mecenazgo generan una deducción en la cuota. Lo importante es que la entidad esté incluida en el régimen y que emita el certificado con los datos exigidos. Sin certificado, no hay deducción, aunque la transferencia exista.

También entran aquí los convenios de colaboración empresarial en actividades de interés general, con reglas propias de publicidad y contraprestación. Si la empresa recibe un servicio a cambio, deja de ser donativo y pasa a ser gasto.

Ojo: los porcentajes, límites y supuestos cambian con cada reforma. No traslades el cálculo de un ejercicio a otro sin revisar la normativa vigente del año que declares.

Límites y arrastre de deducciones

El límite más importante es el de la cuota: las deducciones no pueden superar un porcentaje de la cuota íntegra, con excepciones. Lo que no cabe se arrastra a los ejercicios siguientes, con un plazo máximo que la ley fija.

Ese arrastre hay que controlarlo en una tabla: ejercicio de origen, importe pendiente, importe aplicado y saldo. Es la única forma de no perder deducciones antiguas y de poder demostrar su origen si llega una comprobación.

  1. Calcula la cuota íntegra y aplica primero las deducciones por doble imposición.
  2. Aplica después las deducciones por incentivos, respetando el orden legal.
  3. Comprueba el límite sobre la cuota y determina el importe pendiente.
  4. Registra el saldo pendiente con su año de origen y el plazo de prescripción.
  5. Revisa cada año si alguna deducción antigua está a punto de caducar.

Si la sociedad tributa en un grupo, algunas deducciones se aplican con reglas adicionales y límites consolidados. En ese caso conviene coordinarlo con el resto de entidades antes de presentar el modelo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo aplicar una deducción si el ejercicio cierra en pérdidas?

La deducción se genera, pero no se aplica porque no hay cuota. Queda pendiente para ejercicios siguientes dentro del plazo legal.

¿Los donativos son gasto o deducción?

Son deducción de cuota, no gasto deducible en la base. Contabilizarlos como gasto y además aplicar la deducción duplica el beneficio y es un error frecuente.

¿Cuántos años puedo arrastrar una deducción?

Depende de la deducción y de la norma del ejercicio en que se generó. Hay que revisar cada caso y llevar el control por año de origen.

No pierdas deducciones por falta de papeles

En Pochit cada factura queda archivada y etiquetada por proyecto. Cuando toca justificar una deducción, el soporte ya está localizado.

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Última actualización: 12 de abril, 2026

Revisa la normativa vigente en la Agencia Tributaria si tienes dudas concretas.