Cuando el Impuesto de Sociedades sale a devolver o a cero, el resultado negativo no desaparece: se convierte en una base imponible negativa que puedes compensar con beneficios de ejercicios siguientes. Es un activo fiscal real, aunque no esté en el banco ni en la caja.
El riesgo no es generarla, sino gestionarla. Muchas pymes pierden parte de ese crédito por no declararla bien, por no documentar el origen o por aplicar límites que no tocaban. Y en una comprobación, la carga de la prueba recae en quien compensa la base.
Cómo se genera la base negativa
Se genera cuando el resultado contable, corregido con los ajustes fiscales, arroja una base imponible previa negativa. No coincide con la pérdida contable: los ajustes pueden reducirla o ampliarla. Por eso el importe que se compensa no es el que figura en la cuenta de resultados.
El importe se declara en el modelo 200 del ejercicio en que nace, con su casilla y su detalle. Si no se declaró entonces, la compensación posterior se complica: Hacienda exige acreditar la base con la declaración del año de origen.
Cómo se compensa en los años siguientes
La compensación se aplica sobre la base imponible positiva, sin límite temporal, pero con límites cuantitativos orientativos. La regla general ronda el setenta por ciento de la base previa, y el porcentaje se reduce en entidades con cifra de negocios elevada.
El orden importa. Las bases se compensan por antigüedad y dentro de los límites del ejercicio, sin elegir a conveniencia según lo que venga mejor. Si aplicas un porcentaje distinto al que corresponde, la liquidación se corrige con intereses de demora.
Comprueba el porcentaje vigente cada ejercicio en la normativa y en la sede de la AEAT. Los límites han cambiado varias veces y aplicar el del año pasado es un error frecuente.
Límites que conviene vigilar
El límite se calcula sobre la base imponible previa, antes de la propia compensación y de la reserva de capitalización. Mezclar el orden de esas partidas cambia el resultado. Y hay límites adicionales cuando la cifra de negocios supera ciertos umbrales.
También limita la compensación el cambio de actividad o la adquisición de la sociedad por otra, en supuestos concretos. Si has comprado una empresa con pérdidas, revisa el historial y los papeles antes de contar con ese crédito en tus números.
Cómo llevar el registro
Abre una ficha por ejercicio con la base generada, la compensada y la pendiente. Cuadra cada año con el modelo 200 presentado y con la cuenta de crédito por pérdidas a compensar del balance. Ese cuadre evita sorpresas en la auditoría y en la comprobación.
Guarda también la declaración del año de origen y la memoria. La base no caduca, pero el derecho de Hacienda a comprobar el ejercicio sí tiene plazo, y cuando revisa un año antiguo pide papeles que muchas empresas ya no conservan.
Errores que cuestan dinero
El primero es compensar sin haber declarado la base en su momento. El segundo, aplicar el porcentaje general cuando tu cifra de negocios exige otro. El tercero, olvidar la base negativa en la contabilidad y descubrirla cuando ya no queda soporte documental.
Y el más caro: no incluir la base negativa en la previsión de tesorería. Si cuentas con pagar impuesto y luego compensas, ganas caja. Si cuentas con compensar y Hacienda te lo rechaza, tienes un problema de liquidez y, además, intereses.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años puedo compensar una base negativa?
No hay plazo de caducidad para compensarla, pero sí para que Hacienda compruebe el ejercicio en que nació. En la práctica, conserva la declaración y el detalle mientras tengas la base pendiente. Un crédito sin papeles es un crédito en riesgo.
¿Puedo compensar todo el beneficio del año?
No. Existe un límite orientativo sobre la base imponible previa, que ronda el setenta por ciento, y baja en empresas con cifra de negocios alta. El resto queda pendiente para ejercicios siguientes. Confirma el porcentaje aplicable a tu ejercicio.
¿Qué pasa si la sociedad cambia de actividad?
En determinados supuestos, el cambio de actividad o la entrada de nuevos socios limita la compensación de bases anteriores. Revisa el caso antes de aplicar el crédito, porque el ajuste puede llegar años después y con intereses de demora.