Vender un negocio de autónomo no es vender un coche. Se mezclan activos, clientela, contratos y, a veces, una marca con años de trabajo. Cada pieza tributa de forma distinta y la suma puede cambiar mucho el resultado final. El orden de la operación importa tanto como el precio.
Antes de negociar el precio, conviene decidir qué se vende y cómo se cobra. Un euro de precio puede valer bastante menos después de impuestos, y un cobro aplazado sin garantía puede convertirse en cero si el comprador incumple. Pregunta a tu asesor antes de firmar la carta de intenciones.
Qué estás vendiendo exactamente
Puedes vender el fondo de comercio, los activos por separado o la propia actividad con clientela y contratos. Cada opción cambia el comprador, el precio y los impuestos. Lo primero es decidir el objeto de la venta y ponerlo por escrito.
Si vendes activos, sigue la factura de cada bien. Si vendes una unidad económica, puede no haber IVA. El comprador quiere claridad; el vendedor también debería, porque la indefinición complica la posventa y las garantías. Define qué pasa con las deudas y con los contratos en curso.
Fondo de comercio y clientela
El fondo de comercio es el valor de la clientela, la marca, el nombre comercial y las relaciones. Suele ser la parte más difícil de valorar y la que Hacienda mira con más atención. Documenta cómo calculas ese valor y qué cifras lo sostienen.
Un método habitual es aplicar un múltiplo sobre el beneficio de los últimos ejercicios, ajustado por riesgo y por contratos recurrentes. Si el negocio depende de un solo cliente, ese múltiplo baja: el comprador compra riesgo, no solo ingresos. Documenta la evolución de la facturación para justificarlo.
Tributación en IRPF y Sociedades
Si vendes como autónomo, la ganancia tributa en IRPF, en la base general o del ahorro según el elemento transmitido. Si vendes participaciones de una sociedad, el tratamiento es distinto. La diferencia puede ser de miles de euros en la misma operación.
En Sociedades, la venta de activos genera resultado contable con ajustes fiscales. Planifica antes de firmar: el comprador también necesita saber qué IVA soporta y qué gastos puede activar en su contabilidad. Simula la operación completa y compara ambas vías con calma.
IVA y documentación
La transmisión de un conjunto de bienes con clientela y organización puede quedar no sujeta a IVA, pero no es automático. Si el comprador va a continuar la actividad, pide asesoramiento y deja constancia en la escritura de lo que se transmite.
Prepara un dossier con inventario, contratos, cuentas y detalle de la clientela. Ese dossier no solo acelera la venta: también es la prueba de lo que has transmitido si Hacienda pregunta después por el valor declarado. Guarda copia de todo lo que entregues.
Cobrar aplazado sin sustos
Un pago a plazos reparte la fiscalidad y el riesgo. Exige garantía, intereses y cláusulas claras. Si el comprador incumple, recuperar el negocio es mucho más difícil que reclamar una deuda y puede acabar en un pleito largo. Asegura que la garantía cubra la parte aplazada.
Valora también el coste de no cobrar: si el aplazamiento es largo y sin garantía, el precio real es menor del que firmaste. A veces conviene bajar el precio y cobrar al contado, sobre todo si necesitas el dinero para otro proyecto.
- Precio fijo con parte aplazada y garantía real.
- Cláusulas de no competencia y acompañamiento.
- Inventario cerrado y traspaso de contratos.
- Comunicación a clientes y proveedores.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto paga Hacienda por vender mi negocio?
No hay un pago fijo: tributa la ganancia según el tipo aplicable y el elemento vendido. Simula IRPF o Sociedades con el precio acordado antes de cerrar y revisa el tipo aplicable.
¿Vender activos o vender la sociedad?
Vender activos suele ser más simple, pero tributa en el vendedor. Vender participaciones traslada la tributación al socio. Si el negocio tiene deudas, la estructura cambia el reparto del riesgo.
¿Puedo aplazar el pago de impuestos?
Puedes solicitar aplazamiento de deudas tributarias si cumples requisitos, pero no es automático. Planifica la caja con el calendario de pagos del ejercicio y revisa los intereses.