Establecimiento permanente: cuándo existe

Tener clientes en otro país no te convierte en empresa local. Un despacho, un almacén o un empleado que firma contratos sí pueden crear establecimiento permanente y cambiar lo que pagas.

• 7 min de lectura • Impuestos

Un establecimiento permanente es una presencia suficiente en otro país para que ese país grave la parte de beneficio que generas allí. No es una filial: es una sucursal, una obra, una oficina o una persona que actúa por cuenta de la empresa. La etiqueta no la pones tú, la pone la realidad de cómo trabajas.

La duda aparece cuando se vende fuera o cuando una empresa extranjera empieza a operar en España. Vender online a clientes de otro país rara vez basta. Tener local, almacén propio o un equipo que negocia y cierra contratos, en cambio, suele bastar. Cada convenio tiene su letra pequeña.

Los criterios que miran los convenios

Los convenios de doble imposición parten de una regla: el beneficio de una empresa se grava en su país de residencia, salvo que actúe en el otro mediante un establecimiento permanente. Para saber si existe, se mira si hay sede fija de negocios, cuánto dura y qué se hace allí.

La sede fija incluye oficina, fábrica, taller y almacén. También un lugar de extracción de recursos. Un comercial de paso o una reunión puntual no crean nada. La clave está en la permanencia y en que la instalación se use para la actividad.

  • Local propio o alquilado con uso estable.
  • Instalaciones de obra o montaje con cierta duración.
  • Personas que actúan y firman por la empresa.

Obras y proyectos con plazo

Las obras de construcción o instalación tienen una regla propia: si duran más del plazo que fija el convenio, suelen generar establecimiento permanente. Ese plazo se cuenta por meses y varía según el país. Como referencia orientativa, muchos convenios hablan de seis o doce meses.

Ojo con los proyectos troceados. Varios contratos seguidos en la misma obra, con la misma cuadrilla, se miran como un solo proyecto. Si tu empresa envía operarios a otro país durante meses, revisa el convenio antes de firmar el tercer contrato.

El agente que depende de ti

Un agente independiente no crea establecimiento permanente. Pero si esa persona actúa solo o casi solo para tu empresa, firma contratos en tu nombre y no asume riesgo, la administración puede considerarlo agente dependiente. Ahí aparece el establecimiento aunque no tengas oficina.

Es un supuesto que crece con las redes comerciales internacionales. Un representante que trabaja al noventa por ciento para un solo fabricante y cierra pedidos sin consultar se parece mucho a un empleado. La independencia hay que demostrarla con hechos, no con una cláusula.

Qué cambia si existe

Si hay establecimiento permanente, ese país puede gravar el beneficio atribuible a esa presencia. La empresa debe registrarse, presentar declaraciones y llevar una contabilidad separada de la actividad. Además pueden aparecer retenciones y obligaciones locales de facturación. También hay que revisar el registro local y los libros que exija ese país.

El reparto no es el beneficio total de la empresa: se atribuye lo que genera la parte estable. Documentar ese reparto con criterios razonables ahorra discusiones. Y conviene revisar si el convenio prevé un trato distinto para sucursales frente a filiales.

Cómo revisar tu caso

Antes de abrir oficina o enviar equipo, haz una lista: dónde, cuánto tiempo, quién decide y quién firma. Con esas cuatro respuestas se ve si el riesgo existe. Si el proyecto es corto, planifica la salida antes de que el plazo del convenio se agote.

Y no lo dejes en manos de la costumbre. Una sucursal que lleva tres años abierta sin declarar no se arregla con una factura nueva. Regularizar a tiempo cuesta menos que una regularización forzada, con recargos e intereses que crecen cada mes.

Preguntas frecuentes

¿Un almacén de logística crea establecimiento permanente?

Sí, si es un espacio propio o alquilado que usas de forma estable para tu actividad. Un almacén de un operador logístico independiente que solo presta servicio no debería crearlo, pero depende de cómo se firme el contrato.

¿Cuánto tiempo puede estar un operario fuera sin riesgo?

Depende del convenio aplicable y del tipo de obra. De forma orientativa, los plazos habituales van de seis a doce meses. Trocear contratos para no llegar al límite no suele funcionar si la obra y el equipo son los mismos.

¿Abrir una filial lo evita?

No lo evita: lo cambia. Una filial es una sociedad residente en ese país y tributa por su propio beneficio. La diferencia está en la responsabilidad y en el coste de mantener la estructura, no en desaparecer del radar.

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Última actualización: 31 de mayo, 2025

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