Facturar a un familiar: qué debes vigilar

Claves para facturar a un familiar sin problemas: precio de mercado, contrato, gastos deducibles y qué mira Hacienda cuando el cliente es de casa.

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Tu pareja te pide una web, tu hermano necesita asesoría para su tienda o tu padre quiere que le lleves la contabilidad del negocio. La tentación es hacerlo sin papeles, con un precio redondo y un bizum. Funciona hasta que llega una revisión, una discusión familiar o una separación, y entonces nadie recuerda qué se acordó ni por cuánto cobrar. Y cuando el cliente es de casa, la confianza sustituye a los documentos que sí pedirías a cualquier otro.

Facturar a un familiar es perfectamente legal, pero exige más cuidado que facturar a un desconocido: precio de mercado, contrato, factura completa y pruebas de que el servicio existió. Aquí verás qué mira Hacienda, qué gastos puedes deducir y cómo poner por escrito el acuerdo para que el negocio no se mezcle con la familia. Con criterio y papeles, la relación sale intacta y la factura aguanta una revisión.

Precio de mercado y operaciones vinculadas

Con carácter general, las operaciones entre personas vinculadas se valoran por su valor de mercado a efectos del IRPF. Si facturas a tu hermano muy por debajo de lo que cobras a cualquier cliente, Hacienda puede recalcular el ingreso y exigirte la diferencia. Si cobras muy por encima, el gasto de tu familiar puede cuestionarse. El precio tiene que ser defendible con una comparación real.

La forma práctica de sostenerlo es documentar el criterio: tarifa publicada, presupuesto con horas y precio por hora, o dos o tres presupuestos comparables de terceros. No basta con decir que es lo habitual. Si el trabajo se parece a otro que ya facturaste, guarda ambas facturas y úsalas como referencia cuando te pregunten por el criterio aplicado.

  • Aplica la misma tarifa que a un cliente sin parentesco y guárdala por escrito
  • Guarda presupuestos de terceros para justificar el precio si te lo piden
  • Evita descuentos familiares sin criterio: pueden parecer una liberalidad encubierta

Un descuento del veinte por ciento se defiende con una tarifa escrita; un precio redondo sin criterio no se defiende con nada.

Documentación que debe existir

Factura completa, contrato o presupuesto aceptado y prueba de la entrega. La factura debe identificar a las dos partes con nombre, NIF y dirección, describir el servicio con detalle y llevar fecha y número correlativo. Si el familiar actúa como particular, no puede deducir el IVA, pero tú sí tienes que repercutirlo e ingresarlo igualmente.

Añade un correo o un documento firmado donde se acepte el alcance, el precio y la forma de pago. Si el trabajo se entrega en fases, deja constancia de cada entrega. En caso de discusión, esa documentación es lo que separa un servicio profesional de una transferencia entre familiares que Hacienda puede mirar con lupa.

  • Emite factura con número correlativo, no un recibo suelto ni un mensaje de móvil
  • Firma un presupuesto con alcance, precio y calendario de entrega
  • Conserva la prueba de entrega: correo, acta o enlace al trabajo terminado

Deducciones y riesgos de conflicto

Si tu familiar es tu cónyuge o un hijo menor que trabaja contigo, la retribución solo se admite como gasto si existe contrato laboral, alta en la Seguridad Social y un trabajo real y documentado. Pagarle una cantidad mensual sin nada de eso es uno de los puntos que más se revisan. Y no existe una deducción adicional por contratar a un familiar: las reducciones familiares dependen de tu situación personal.

El conflicto no siempre viene de Hacienda. Mezclar dinero familiar y facturación deteriora la relación cuando el trabajo se alarga, el precio cambia o una de las partes espera un trato especial. Pon por escrito qué pasa si el proyecto se para, quién paga los gastos externos y cómo se cobra. Y si la relación se rompe, ese papel evita que el problema sea también fiscal.

  • Separa la cuenta del negocio de la cuenta común: no mezcles bizums con facturación
  • Acuerda por escrito qué ocurre si el proyecto se detiene o cambia de alcance
  • Revisa cada año el precio y actualízalo con el mismo criterio que al resto

Antes de facturar a un familiar, pregúntate si estarías cómodo enseñando esa factura y ese precio en una revisión. Si la respuesta es no, falta documentación.

Preguntas frecuentes

¿Puedo facturar a mi pareja si convivimos?

Sí, si el servicio es real y está documentado. La convivencia no lo prohíbe, pero aumenta el escrutinio: el precio debe ser de mercado y el gasto debe estar justificado con contrato, factura y prueba de entrega. Si tu pareja es también tu cónyuge y trabaja contigo, revisa si lo que corresponde es nómina en lugar de factura.

¿Hacienda puede considerar una donación lo que cobro a mi hijo?

Si cobras muy por debajo del mercado, la diferencia podría interpretarse como una liberalidad y perder la consideración de gasto deducible para él. Si cobras por encima, el exceso puede cuestionarse como donación encubierta. La defensa pasa por documentar el valor de mercado y aplicar el mismo criterio que a otros clientes.

¿El pago en efectivo a un familiar es deducible?

El medio de pago no convierte el gasto en deducible por sí solo, y los pagos en efectivo por encima de ciertos importes tienen limitaciones. Lo relevante es que exista factura, servicio real y trazabilidad bancaria. Paga por transferencia y guarda el justificante: es la prueba más simple y la que menos discusiones genera.

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Última actualización: 31 de enero, 2026

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