Recibes el encargo de una dirección de ejecución, preparas el presupuesto y llega la duda: si metes el visado colegial en la misma línea que los honorarios, si aplicas retención o cómo separar la parte de obra nueva de la de reforma. Esa mezcla de conceptos es el error más frecuente y ensucia después tanto tu IRPF como la defensa de tus gastos.
La solución pasa por ordenar la propuesta antes de enviarla: conceptos separados, base clara y una nota de qué lleva retención y qué no. En este artículo verás cómo desglosar honorarios y visados, qué papel juega la retención en tus facturas y cómo encajar la responsabilidad civil según el tipo de intervención. Al final tendrás una estructura de presupuesto reutilizable en cada encargo.
Cómo desglosar honorarios y visados
Tu presupuesto debería separar tres bloques: el trabajo técnico, los costes colegiales y los gastos repercutibles. El visado no es tu honorario, es un trámite que adelantas o que paga el cliente, y confundirlos infla tu base de facturación y complica la contabilidad. Con carácter general, cada concepto merece su línea y su justificante correspondiente.
Cuando el cliente pide un precio cerrado, deja por escrito qué incluye: número de visitas, coordinación, certificaciones y visados. Así evitas discutir extras a mitad de obra y tienes un rastro claro si después revisas tu caso con una gestoría. Lo que no está en el documento no existe para Hacienda ni para el cliente.
- Separa honorarios, visados y gastos en líneas distintas
- Guarda el justificante del visado aunque lo adelante el cliente
- Detalla número de visitas y certificaciones que incluye el encargo
Si el cliente exige un precio único, añade un anexo con lo incluido y lo excluido: te ahorrará discusiones y refuerza tu posición si revisan la factura.
Retención en tus facturas profesionales
Cuando facturas a una empresa o a otro profesional por tu actividad, lo habitual es que tu factura lleve retención de IRPF, con carácter general. Esa retención no es un impuesto extra: es un pago a cuenta que el pagador ingresa y que tú recuperas al presentar la renta. Comprueba cada caso, porque no todos los clientes ni todos los conceptos funcionan igual.
El error clásico es aplicar retención al visado o a gastos repercutidos, o dejar de aplicarla en trabajos para particulares. Revisa el tipo de cliente, la naturaleza del servicio y si estás en módulos. Si dudas, pregunta antes de emitir: corregir una factura después obliga a emitir una rectificativa y a explicar el cambio. Llévalo anotado en tu plantilla para no repetir la duda en cada encargo.
Responsabilidad civil y tipo de obra
No es lo mismo dirigir la ejecución de obra nueva que una reforma parcial. En obra nueva sueles asumir más visitas, más coordinación y un periodo más largo; en reforma el alcance es menor, pero el riesgo de imprevistos ocultos es mayor. Ajusta el presupuesto y el seguro a ese riesgo real, no a una tarifa plana.
El seguro de responsabilidad civil profesional es gasto deducible de tu actividad y conviene revisar la cobertura por siniestro y por anualidad. Documenta las decisiones técnicas, las visitas y las instrucciones al contratista: si surge una reclamación, ese archivo es tu mejor defensa y también la prueba de que el trabajo se facturó. Revisa la póliza al menos una vez al año, sobre todo si cambia el tipo de obra que aceptas.
- Guarda el acta de cada visita y las instrucciones al contratista
- Revisa la cobertura del seguro según obra nueva o reforma
- Archiva la documentación técnica de cada encargo cerrado
Preguntas frecuentes
¿Siempre debo aplicar retención en mis facturas?
No siempre. Depende del tipo de cliente, de la naturaleza del servicio y de tu régimen fiscal. Con carácter general la retención aparece cuando facturas a empresas o profesionales por rendimientos de actividad, pero hay supuestos que se salen de esa regla. Revisa tu caso concreto antes de emitir la factura y confírmalo con tu asesor.
¿El visado colegial forma parte de mi base de facturación?
El visado es un trámite colegial con su propio coste. Si lo adelantas y lo repercutas, conviene reflejarlo en una línea separada y conservar el justificante. Mezclarlo con tus honorarios distorsiona tu facturación y complica explicar después qué parte corresponde a tu trabajo y qué parte a un gasto repercutido.
¿Puedo deducir el seguro de responsabilidad civil?
Sí, con carácter general es un gasto vinculado a tu actividad y deducible si está documentado y se corresponde con el periodo. Revisa que la póliza cubra la actividad que realmente desarrollas y guarda el recibo. Si trabajas en obra nueva y reforma, comprueba que la cobertura alcanza ambos tipos de intervención.