En interpretación se cobra por trabajo hecho, pero también por el uso posterior de lo grabado. El caché cubre la sesión; la cesión de imagen y la reutilización son otra cosa y se negocian aparte. Y casi nunca se hace, ni siquiera cuando el uso se prolonga durante años.
Aquí verás cómo separar esos conceptos, qué debe incluir el contrato con la productora y cómo facturar sin regalar derechos que después se explotan sin tu permiso y sin pago adicional, ni forma de recuperarlos después de haber firmado el papel y sin poder reclamar nada.
Caché por sesión y por jornada
En doblaje se cobra por sesión, por jornada o por toma, según el convenio y el acuerdo con el estudio. Antes de entrar, aclara qué se cuenta como sesión y si el tiempo de espera se paga. La diferencia entre una cifra y otra es un mes de trabajo.
Registra cada sesión con fecha, proyecto, estudio y duración. Si te pagan por toma y no llevas cuenta, no puedes reclamar. Una hoja simple compartida con el estudio evita sorpresas y sirve de prueba si el pago llega corto o si el estudio discute las tomas.
- Acuerda si cobras por sesión, jornada o toma.
- Registra duración y proyecto de cada sesión.
- Confirma por escrito el tiempo de espera y los descansos.
Derechos de imagen y publicidad
Ceder tu imagen para una campaña es un permiso con límites: territorio, plazo, soportes y precio. No es lo mismo aparecer en una web que en televisión durante dos años. Si no lo acotas, el uso se extiende sin cobrar más y sin que puedas impedirlo.
Firma la cesión aparte del caché de interpretación. Son dos cosas distintas: una es tu trabajo en el rodaje y otra el uso comercial de tu imagen. Mezclarlas en una factura te impide reclamar cuando el uso se sale del acuerdo.
Reutilización y pagos posteriores
Cuando una grabación se reutiliza en otra temporada, en otro país o en una plataforma nueva, puede generar un pago adicional. Ese derecho debe estar en el contrato: si no dice nada, no lo cobrarás por buenas palabras ni por insistir.
Anota cada reutilización con fecha y soporte. Si detectas un uso que no firmaste, reclama por escrito y conserva la prueba de la emisión. Ese registro es tu única defensa si el uso sigue creciendo sin permiso y sin pago.
Guarda siempre una copia firmada del contrato. La productora cambia de manos, los correos se pierden y tu caché queda sin respaldo documental alguno.
IVA, retención y contrato con la productora
Si facturas como autónomo a una productora, la operación suele llevar IVA y retención de IRPF. La productora descuenta la retención y tú la ingresas en tu trimestre. Comprueba el tipo y el importe antes de dar la factura por cerrada y cobrada.
Hay contratos que mezclan caché, cesión y dietas en una sola línea. Sepáralos. Una factura detallada te permite explicar cada importe y evita que Hacienda trate todo igual cuando revise la operación, el uso posterior y el reparto de importes.
Gastos de la actividad
Formación, vestuario para castings, desplazamientos y cuotas de representante son gastos de la actividad si están documentados. El maquillaje o la ropa de uso personal no se deducen por el simple hecho de usarlos en una prueba. La afectación hay que probarla.
Separa la cuenta bancaria profesional de la personal. Es el hábito que más problemas evita cuando llega una revisión y hay que explicar cien movimientos. Si mezclas, acabarás justificando gastos que no tienen nada que ver con tu actividad y que acabarás pagando tú.
Preguntas frecuentes
¿Debo facturar con IVA mis sesiones?
Si facturas como autónomo a una empresa en España, con carácter general la sesión lleva IVA y retención de IRPF. El importe y el tipo dependen de tu situación. Confírmalo antes de firmar con la productora (orientativo).
¿Puedo cobrar por reutilizar mi voz?
Solo si el contrato lo recoge. La reutilización en otra temporada, país o plataforma puede generar un pago adicional si está pactado. Revisa la cláusula antes de firmar y guarda pruebas de cada emisión.
¿Los derechos de imagen tributan aparte?
La cesión de imagen es un concepto distinto del caché de interpretación y se documenta en un contrato propio. Fija territorio, plazo y soportes, y factúrala como línea separada para dejar claro qué se paga.