El instalador de renovables vende un producto con obra, legalización y mantenimiento, y cada parte se factura de forma distinta. Un presupuesto mal separado complica el IVA y deja sin cobrar el trabajo posterior a la puesta en marcha. Separa siempre las partidas antes de enviar el presupuesto.
Las ayudas públicas animan la venta pero llegan tarde y con condiciones. Si prometes al cliente que la subvención cubrirá una parte concreta, arriesgas tu reputación cuando el importe final resulte menor de lo esperado y él ya haya firmado y no quiera pagar la diferencia.
Autoconsumo y energía vertida
El autoconsumo cambia la relación con la comercializadora y, en algunos casos, genera obligaciones fiscales por la energía vertida. Revisa el supuesto de tu cliente antes de prometer que no tendrá ningún trámite adicional en la factura de la comercializadora.
El exceso vertido a la red puede tener tratamiento de venta de energía, con sus obligaciones. Si el cliente pregunta si tiene que darse de alta, la respuesta depende del tamaño de la instalación y del destino de esa energía sobrante.
IVA de la instalación
El tipo de IVA de una instalación depende del inmueble y del uso, no del tipo de placa. Una vivienda habitual y una nave industrial no se facturan igual, y confundirlo obliga a rectificar todas las facturas del proyecto y a dar explicaciones al cliente.
Si hay obra, material y mano de obra, revisa qué parte va con cada tipo y cómo se documenta. El cliente debe ver el desglose y tú debes poder justificar el criterio si te lo piden meses después en una revisión.
Antes de firmar, confirma por escrito el tipo de IVA aplicable. Rectificar una instalación ya facturada cuesta tiempo y credibilidad.
Ayudas y subvenciones
Las ayudas suelen pedir documentación técnica, presupuesto y justificantes de pago. Si el cliente te contrata para tramitarlas, cobra ese trabajo aparte y no lo escondas dentro del precio de la instalación sin decirlo. Es un servicio distinto y debe verse en la factura.
La subvención que recibe el cliente no es ingreso tuyo, pero cambia su decisión de compra. No la descuentes del presupuesto: indica un importe orientativo y deja claro que depende de la convocatoria y de la resolución que publique tu comunidad.
Garantía y mantenimiento
La garantía de la instalación no es la del fabricante del panel o del inversor. Deja por escrito qué cubre tu trabajo, durante cuánto tiempo y con qué plazo de respuesta ante una avería en temporada alta y en pleno verano.
Un contrato de mantenimiento anual da ingresos recurrentes y detecta fallos antes de que el cliente llame enfadado. Incluye una revisión, limpieza y comprobación de producción, y cobra aparte las piezas. Firma el contrato de mantenimiento el mismo día de la instalación.
- La garantía del montaje y la del fabricante son cosas distintas.
- El mantenimiento anual se cobra aparte y sostiene el ingreso recurrente.
- Cada visita técnica se documenta con parte firmado por el cliente.
Presupuesto y pagos por fases
Cobra un anticipo al firmar, un pago al montar y el resto a la puesta en marcha. Si financias toda la instalación, el riesgo de impago se queda en tu balance durante meses y no en el del banco. Ponlo en el contrato.
El presupuesto debe incluir legalización, boletín y tasas si van a tu cargo. Cuando el cliente compara precios, solo mira el total, así que explica qué incluye cada partida y qué queda fuera del alcance. Ahí ganas la venta y evitas la comparación injusta.
Preguntas frecuentes
¿La instalación solar lleva IVA?
Con carácter general sí, y el tipo depende del inmueble y del uso. Confirma el supuesto antes de presupuestar y no apliques el de otra vivienda parecida.
¿Quién cobra la subvención?
La cobra el titular de la instalación, no el instalador. Si tramitas la ayuda por él, factura ese servicio aparte y deja el resultado sujeto a la resolución.
¿Cuánto dura la garantía de la instalación?
Depende de lo que firmes y de cada componente. Separa la garantía de tu trabajo de la del fabricante y pon plazos concretos en el contrato.